Coaching Nutricional

Tal como vivimos nuestro día a día ni siquiera somos muy conscientes de porqué nos alimentamos. Más bien se tiende a pensar en la alimentación como un acto rutinario.

Esta manera de percibir automáticamente nuestra alimentación como una rutina nos lleva a creer que es un acto sobre el que debemos tener control porque, de lo contrario, podemos entrar en conflicto con nuestro cuerpo, por eso solemos creer que comemos con el objetivo de nutrirnos para satisfacer una necesidad puramente fisiológica. Sin embargo, hay muchas más razones relacionadas con nuestra estructura de pensamiento, nuestras creencias y nuestro estado emocional.

Todos estamos influidos por el entorno en el que vivimos y podríamos decir, incluso, que «aprendemos» a que nos guste lo que se come donde vivimos. Pero cada persona hace elecciones tiene una forma única de alimentarse, dado que, nuestras elecciones, son el resultado de la continua relación entre lo que comemos, sentimos y pensamos.

Trabajar en este autoconocimiento personal, suele ser algo revelador para cualquier persona; ya que, en muchas ocasiones, los hábitos alimenticios y, más concretamente, los malos hábitos, son solamente la punta del iceberg.

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¿Qué es el Coaching Nutricional?

El Coaching Nutricional es una rama que surge a partir del propio Coaching, con el objetivo de acompañar a las personas, que sienten dificultad, a la hora de llevar a cabo propósitos relacionados con la mejora de su alimentación, o modificación de determinados hábitos de vida.

Se tiende a pensar en la alimentación como un acto rutinario, sobre el cual la persona debe tener el control, y que tiene una única función: nutrirnos. Y la verdad no es otra que, en muchas ocasiones, no sólo comemos por una necesidad fisiológica, sino para satisfacer nuestra parte más emocional.

Cada persona tiene una forma única de alimentarse, dado que, nuestras elecciones, son el resultado de la continua relación entre lo que comemos, sentimos y pensamos. Trabajar en este autoconocimiento personal, suele ser algo revelador para el cliente; ya que, en muchas ocasiones, la alimentación es sólo la punta del iceberg.

Cuando una persona se plantea un cambio de alimentación y/o introducir nuevos hábitos de vida, ya sea por iniciativa propia, o bajo las indicaciones de un profesional, no basta con saber la teoría (pautas). Saber adaptarlo a su realidad y circunstancias personales, será el detonante que va a permitir, que esos cambios se traduzcan en un nuevo estilo de vida para la persona, sostenible y perdurable en el tiempo.

¿Cómo puede ayudar un proceso de Coaching Nutricional?

El Coach a través de la conversación, acompaña al cliente a definir su propio plan de acción; aquel que le lleve a los objetivos deseados. Muchas veces el sentimiento de frustración o la falta de adherencia, a nuevas pautas alimentarias propuestas, se debe a una errónea definición de los objetivos.

Durante el proceso, el coach ayuda al cliente a conectar con su motivación, con los propios recursos internos, y a desbloquear aquellos pensamientos, emociones, creencias, etc.; adquiridos a lo largo del tiempo, a través de las experiencias personales, que ya han dejado de ser útiles para la persona, y que le están impidiendo mejorar en su autocuidado.

Tener un mayor conocimiento sobre cómo funciona nuestra maquinaria interna, libera al cliente de sentimientos como la culpa, la frustración, o la impotencia, permitiéndole de esta manera, avanzar desde otra posición, en definitiva, hacer las cosas de manera diferente.

¿Quién puede beneficiarse de un proceso de Coaching Nutricional?

Un proceso de coaching nutricional puede ser muy positivo para aquellas personas que:

  • Quieren hacer un cambio de alimentación y/o hábitos de vida, pero no se sienten capaces de llevarlo a cabo, ni de abandonar ciertas rutinas entorno a su alimentación, deporte, descanso, etc.
  • Están cansadas del mundo de las dietas y, además, sienten que es algo que no va con ellas.
  • Sienten que, muy a menudo, son sus emociones las que “controlan” su alimentación.
  • Quieren aprender a cuidarse, a tener una mayor conexión con su cuerpo: diferenciar el hambre real del emocional; identificar qué tipo de alimentación les proporciona mayor bienestar físico y mental, etc.
  • Quieren relacionarse desde otra posición con la comida; de una manera más fluida, flexible, libre de culpas; desde el respeto y el autocuidado.
  • Por motivos de salud, tienen que adoptar pautas de alimentación concretas, y esto está afectando a diferentes áreas de su vida.

En definitiva, este tipo de acompañamiento será beneficioso para cualquier persona que quiera introducir cambios en su alimentación o hábitos de vida pero que, por diferentes motivos, no lo está consiguiendo o, ni si quiera, se siente capaz de iniciarlos sola.

Cuando la voluntad de un cambio de alimentación, está muy relacionado con el rechazo al propio cuerpo, y con la idea de la persona de que un físico diferente, le va a ayudar a tener más éxito, una pareja o el bienestar que necesita, el coaching nutricional va a acompañar a la persona a que pueda ampliar la mirada, adquiera nuevas perspectivas, y pueda poner el foco en aquello que necesita para obtener ese bienestar, al margen de los posibles cambios que valore importantes incorporar en su estilo de vida.

¿Porqué escoger un Coach Experto en Nutrición?

Puedes ver el video a continuación, en el que Anna Flores, Directora de nuestro instituto y Coach Experta en PNL con una amplia experiencia en procesos de Coaching, explica la importancia de trabajar con un Coach experto en Nutrición cuando el interés está centrado en cambiar los hábitos de vida  relacionados con la alimentación.

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ETAPAS COACHING NUTRICIONAL

A continuación compartimos brevemente  cómo y cuáles son las etapas principales de un proceso de Coaching Nutricional.

En el Coaching, el primer paso siempre es clarificar cuál es el objetivo de la persona que acude a la sesión. Aquí es muy importante hablar de las expectativas que esa persona tiene sobre, cómo puede ayudarle el proceso de coaching, a conseguir sus objetivos. Se trata de poderlo transformar en algo real y tangible para ella.

Dado que la pregunta es una de las herramientas principales a partir de las cuales trabaja el Coaching, algo que siempre ayuda a la persona a dar con su objetivo real, es identificar el para qué, de aquello que quiere conseguir. En cualquier proceso de cambio, las personas necesitamos conectar con nuestra motivación real, ya que es el mayor motor de cambio que tenemos.

Una vez definida la meta u objetivo del cliente, hacia dónde quiere dirigirse, para el Coach es muy importante conocer en qué punto de partida se encuentra el cliente respecto al objetivo deseado: ¿es la primera vez que se plantea este objetivo, o ha probado otro tipo de tratamientos y/o acompañamientos?; ¿Han sido experiencias positivas o no?; ¿Cuánto de posible ve el cliente conseguirlo ahora? etc. De la misma manera, que, en el caso del Coaching Nutricional, es muy importante hablar de cómo la persona se relaciona con la comida, qué importancia le da ella a su alimentación; cómo se relaciona también con su cuerpo; o cuánto de importante es para ella su salud y su autocuidado. Llegados a este punto, hay muchas personas que inician su viaje hacia el autodescubrimiento.

¿Y qué pasa con el resto de áreas de la persona: no se tienen en cuenta desde este tipo de Coaching? Por supuesto que sí.

El Coaching Nutricional trabaja precisamente desde esta interconexión permanente e inseparable entre el cuerpo, la mente y las emociones. Cómo la persona se alimente, es sólo una pieza más del engranaje; conocer qué estilo de vida mantiene, cómo se siente respecto a sus relaciones, cómo gestiona sus emociones o cuánto de satisfecha se siente respecto a su vida o momento actual, por ejemplo, completarán el puzle de esa persona.


Dado que una de las principales funciones de el Coaching Nutricional, es acompañar a la persona a que consiga los cambios deseados, desde una perspectiva transformacional y duradero en el tiempo, y no como algo puntual , durante el transcurso del proceso, se trabaja con la persona de forma integral, para que su trabajo y esfuerzo, tenga un impacto real no sólo sobre su alimentación, sino sobre su estilo de vida. Aquí no hay lugar para las dietas milagro.

Llegados a este punto, nuevamente, a través de la pregunta y de las herramientas que proporciona la PNL, el Coach trabajará conjuntamente con la persona sobre los automatismos conductuales, sus malos hábitos y las creencias limitantes, tanto en el plano físico como mental, que le impiden avanzar . Por supuesto, también se trabajará sobre las creencias que puedan tener más relación con la alimentación en sí, y con hábitos de vida saludables.

Importante hacer especial mención a la agilidad indiscutible, que comporta la aplicación de la PNL, en un proceso de Coaching Nutricional. Gracias a su aplicación, el cliente va a poder experimentar de forma más rápida, su progreso, respecto al objetivo deseado; tanto a nivel de cambios de hábitos/conductas, como a nivel de cambios en la gestión emocional.

Como resultado de todo este gran trabajo personal que se realiza durante el proceso, la persona, no solamente habrá ganado en autoconocimiento, autoestima, seguridad y confianza para el logro de sus objetivos; sino que le va permitir concretar un plan de acción totalmente adaptado a ella y a sus necesidades. En el Coaching Nutricional no se trabaja con pautas estándares de ningún tipo, ni desde la rigidez y la prescripción externa. Además, la duración del proceso, vendrá determinada, en gran medida, por el ritmo que marque el cliente. Esta es parte de la magia del Coaching, nada viene marcado desde fuera, todos y cada uno de los pasos que el cliente experimenta, son decisión suya. El Coach está para poner la luz y el foco que necesita.